domingo, 2 de octubre de 2011

#10

Fruto de la ignorancia, piel del saber. ¿Quién será de tus pensamientos, el más él?
¿Quién pondrá la firma en la vana declaración de tu ser?
Hacerse cargo de las incoherencias, del pasado, de la ciencia y de la fe.
En medida imparcial, las caricias al espejo, no dejan al tacto más que una plana y fría sensación, acaso el mismo sentimiento, la misma desilusión.
¿Cómo creer en que te has perdido, si nunca te sentiste encontrado?
Conocer era un paso más en la carrera, algo natural, y si la vida no lo enseña, la muerte no tendrá paciencia.
Ahora letras intentan resumir tu realidad. Pero lejos de existir en una, la fugaz mentira de la imaginación te humilla eternamente, se ríe de vos, de mi, y de toda esta explicación.

domingo, 10 de julio de 2011

#9 / #8.1

Y con qué sentido imaginaría, el mundo en eterna tuya compañía, la risa llevando el hilo por la cornisa, bordeando al precipicio, de bordes y de locos, nos vestimos y le huimos a la seriedad, lo último que queda es la conversación, por qué lo imaginaría, si en este instante la eternidad se vuelve redundante.
Al pasar mis ojos por los tuyos, sobran motivos para retener, en palabras estas sensaciones, pensar en recordar espontáneas memorias, algún día, cuando en realidad estés jugando en mi cabeza, primero a que sos eterna, después a que nunca exististe, y ahora a que yo no existo.
Y quizás hubieran sido apoesiadas (poner en poesía) tus miradas, pero no hay quien ponga en tinta lo divino, ni en música tus quejidos. No hay geométricos versos que satisfagan tus implícitas demandas en mi destino, ya lo intenté, no hay caso.
Por lo pronto y por lo menos, la ropa de loco no me queda chica. Y hay quien se queja del ridículo, como si lo normal fuera bueno. Esta es otra oportunidad, para confirmar mis votos en el misantrópico desquicio, de creer por creer, de seguir en círculos, de vivir del imaginar y de palabras no escritas.
Llenar el olvido con presentes reiterativos. Deja vus. Alguien en tu lugar, como la vez anterior. Desconfiar de lo imaginado sería perder la fe. Y vivir sin fe es contradictorio. En estás paradojas siempre me encuentro, pero irónicamente prefiero encontrarme a estar perdido en irrisorias nostalgias, y esto me causa gracia, porque añorando es mi primer verbo.
Y en esta descarga una pizca de tranquilidad, un pedazo de tiempo no perdido, inversiones en el soñar, creer en lo increíble, indefinido, fugaz, entre luces, poder comunicarse, con nadie... O con uno mismo, aunque en tu juego ahora no exista.

miércoles, 22 de junio de 2011

#8

Él pensaba en ella.
Era más bien lo que lo definía. Todo el tiempo, a toda costa, sin hacerlo o sin pensarlo. Perdía la noción del sentir, porque ya estaba lejos. Perdió el conocimiento, el saber, o la condición, de diferenciar el pensar del sentir, o es que nunca lo tuvo…
Pero ahora ella era relativa. Se esfumaba entre otras “ella”, era una mezcla de características, la aceptación en lo que sus gustos consideraban un juicio.
Ella era lo invariable, la ilusión que no puede escapar al anhelo, porque de darle cuerda a la realidad, las angustias acorralarían lo imaginado. Y en esta ambigüedad intratable, lo real y lo inventado, el goce y el sufrir, lo oscuro y lo iluminado, solo pasan la línea de un lado al otro, dando saltos a través de sus pensamientos, solo siguen conectados, por no poder explicar lo que siente, no encontrar en la razón, lo que de algún lado proviene. Y entonces ella también es la manifestación de esta imposibilidad. E irónicamente en ella lo imposible es el combustible, en “ella” el desafío es mantenerse invariable ante los ataques de la lógica, de los golpes de la memoria, del tiempo y del sentido común.
Invencible. No se puede dar por vencido, la obsesión con el seguir, es el hecho convertido en mártir por los caprichos del orgullo. No se puede equivocar, quien nunca termina de equivocarse. Y no se puede detener algo definido como constante.
Si, en él, ella es constante. Todos sus actos bailan en ese trasfondo, todos pivotean sobre su concepto y no escapan de lo que él creo sobre lo que se ajustaría a ella de algún modo. Su percepción esta diezmada por esta condición. Pero sin ella no tendría esperanza, de hecho no existiría esa palabra. Tanto amor solo puede entrar en el mundo de lo imaginado. Esta paradoja es su maldición.

domingo, 6 de febrero de 2011

#7

Cerró los ojos y con todas sus fuerzas volvió a imaginar.
Sentía en carne propia, toda la angustia de la ausencia; Todos sus sentidos distorsionaban, lo que en realidad estaba sintiendo. No aguantaba pensar, pero no podía dejar de hacerlo. Llegaba al punto de la explosión, lloraba, se calmaba, y volvía a la carga.
Ahora se ahondó en los recuerdos. Lugares, gestos cotidianos, palabras, sobre todo eso… Su voz haciendo eco, sus lágrimas ahora en las memorias, los abrazos fortuitos, su lazo con la vida, su protección.
Siguió concentrándose en eso, en nuestra manera de inmortalizar. Pero ahora en presente. Qué le diría al verlo, cuán poco duraría la conversación, cuánto amor implícito hay en la indiferencia…y ahora más lágrimas.
Y así mezclando sueños y memoria, cerró los ojos y con todas sus fuerzas volvió a imaginar. Aguantó la respiración, y empezó a recrearla, de pies a cabeza. Sus costumbres, su ropa, su tono de voz. Y seguía, ahora más profundo, hasta que veía luces en vez de oscuridad, hasta que los pulmones superaran su voluntad, ayudándose del instinto de supervivencia. Ahora lo retaba, ¿por qué jugar con la realidad? Por qué sacrificarse para conseguir en vida, lo que en los sueños es natural. El pecho parecía comprimirse proporcionando una sensación de ultimátum, le quedaban pocos segundos. Sentía que sus ojos iban a estallar, las luces iban y venían, pero ya podía sentir su calor, su mano aferrándose a la suya. Y ya no aguantaba más, ya no sentía su propio cuerpo, pero el de ella allí estaba. La bocanada llego y trajo consigo un alarido desesperado. Los ojos aún cerrados, permitían pasar por sus costados, la creciente de lágrimas. Se sentía extraño, no recordaba lo que había pasado. Se sentó, y en oscuridad absoluta se sintió en calma.
Abrió los ojos y ahora el corazón le latía con fuerza. Estaba allí sentada, mirándolo con una sonrisa y asintiendo con la cabeza, le tendió el brazo, y con cara de orgullo le dijo “Me trajiste de vuelta, ya nunca me iré de tu lado”…

jueves, 2 de diciembre de 2010

#6

Veo el amanecer de los sueños frustrados. Sin olvidar todavía que durante la noche entera, ella bailó haciéndose su propia música. Quién me quitará la tontera de no haberla acompañado…Quién pudiera aún más que eso, y hacerme sentir digno de siquiera mirarla.
Será que esa esencia de alegría, esa mística pero ineludible certeza de felicidad, trae consigo un conjuro para quienes la presencian. Y yo que no camino sin pensar cuál pie va adelante, entre certezas soy como el mozo en el festín, no disfruto al servicio de la duda…
Pasan los años y el tiempo sigue quieto. El momento sigue intacto, su pelo volando por  detrás y cayendo sobre su hombro, su sonrisa comenzando a enfriar, y finalmente sus ojos congelando todo con su brillo. Aquello que insinuaba un “adiós hasta nunca”, fue en mi cabeza la sentencia a la eternidad del arrepentimiento.
Lamento no haberme sentido lo suficientemente valioso para acompañarla, pero estoy seguro que mi compañía solo hubiera opacado su luminosidad. Y aún más seguro estoy, de que seguirá siendo feliz, allí en el movimiento de los segundos, allí en la realidad.

lunes, 22 de noviembre de 2010

#5

Ella suspira con el recuerdo del mar y sus avances. Sabe de memoria las horas y las fechas, de los aniversarios de lo que no fue.
Y el día en que la nostalgia separa las ideas de la rutina, sufre en desmedida por el tiempo con el que ha invertido en su realidad. Regida por apariencias, llevada de la mano por la mistificación del vacío.
Se sabe victima, pero no sabe de quién o de qué. Se siente sola, aunque esté rodeada de personas. Llueven las lágrimas al mirarse y verse en defectos frente a un espejo, aunque esté maquillada y vestida, con lo mejor de lo mejor. Ahora es una más del montón, se da cuenta. Y mientras la máscara se va desfigurando, logra entrever en sus ojos, el poco brillo que queda. Se ve corriendo de lado a lado en el jardín de su infancia. Se ve regalando sonrisas, a la vida que nada le exigía.
Pero vuelve enseguida y siente vergüenza del recuerdo. Se acomoda la coraza, pide ayuda con todas sus fuerzas. Quién le seca la cara y la maquilla nuevamente, no lo sabe. Solo piensa en no pensar, en que siga lo que siga, será el éxito para los demás. Aunque arda por dentro el fuego de las experiencias no vividas, y aunque la incoherencia se coma minuto a minuto, pedazo a pedazo, lo que queda de su alma. Ella se casa y el mar esta lejos…ahora es inútil recordar.

lunes, 1 de noviembre de 2010

#4

Día. Corren los rayos de luz a través de las rendijas de la ventana, con violencia, ajusticiando. <<Pensar>> “cuántas miradas habrán sido testigos privilegiados de tu sonrisa…cuántos la habrán entendido…”
<<Dar la espalda, y seguir al sueño>>. No podría creer, en otra vida, cómo desperdició algún segundo sin volver a ella. Es que alguna vez se presentó en otras, alguna vez hasta en algún espejo. Y claro, en esta vida no hay duda, no la merece.
Ya el viejo se acerca por fuera, a quien por dentro siempre fue. Y cualquiera puede darse cuenta, que robaría juventud de cualquier esbozo de sonrisa. Ya las fotos no le sirven, desteñidas, deformadas, ya no entiende lo que ve. Y ya no sabe si estuvo o no ahí, si fue verdad, o si la inventó él. Si el otro se la robó, si ella lloró…alguna vez.
Hay que darle el maquiavélico punto a la imaginación, que de tan bella creación, tan oscuro destino le otorgó a su creador. Y que aún así todavía lo acompañe, con saña, cuando le da la espalda a la luz y se deja caer sobre su almohada, y por última vez…vuelve a soñar.

miércoles, 13 de octubre de 2010

#3

No sé si quedarán motivos.
Busqué por todos lados. Un desierto, un árbol enjaulado. Algo.
Busqué buscando (sin ánimos de redundancias), con los ojos las miradas, y por dentro, algún sentimiento. No hay motivo.
Sabré por loco lo que por sano habrá sabido el bueno, pero sabré por malo, lo que el bueno no ha sabido, por no ser loco.
Y encontré un saber, un querer saber más bien, mil migrañas y una certeza. Estoy solo.
Mechando “ideas”, viviendo la vida de alguien. Otra ficción.
Y qué es esto si no extravagancia…No hay motivos para quejarse. No los hubo para excusarse. Ya el sutil eco de los arrepentimientos, representa toda la música de los actos de esta vida. Y menos aún como actor no hay motivo para buscarlos…el actor pretende, se abstrae de todo, hasta de la música. Actúa. Nada más.

jueves, 23 de septiembre de 2010

#2

Cambio de planes, otra vez. Prorrogar, desestimar, en una confusa y enturbiada realidad, donde los deseos se tratan como enfermos terminales, sin anestesia.
Y será que la soledad atormenta, al saberse ganadora, hasta al más rodeado de los seres. Será que este pánico aboga por un optimismo venidero. O simplemente será pánico, alimentado del mismo terror a perder el tiempo para escribir estas palabras. De cualquier modo es pánico.
No quiero olvidarme de tu existencia, pero olvidando la mía no existiría otra salida. No quiero olvidar que aún puedo escribirte, aunque no existas, aunque yo no exista. No quiero pero me obligo segundo a segundo, a asesinar nuestra ficción, y volver a la rutina. Y aún así siendo fénix, el viento se esta llevando nuestras cenizas…Y esta soledad de la rutina, es mucho más angustiante que la soledad de la fantasía…

viernes, 17 de septiembre de 2010

#1

¿Amerita la visión del caos, empezar una actividad sumamente egoista, de irresponsabilidad, de desahogo?